
Me reafirmé en el convencimiento que siempre había tenido: la naturaleza no concede todos sus dones a una sola criatura. A unas les da una cosa, a otras otra. El ruiseñor es pequeño e insignificante, pero su canto es una melodía sobrecogedora, la más armoniosa que haya creado la naturaleza. También pensé que en el paraíso terrenal cada cosa debía de ser perfecta y que los dioses, al principio, debían de haber dado a las aves que desplegaban delante de mí su deslumbrante belleza un canto semejante al de los ruiseñores para que se manifestase su infinito poder. (Valerio Massimo Manfredi)
Una auténtica belleza de principio a fin...
ResponderEliminarGracias por recomendarmelo... : )))